
El paro de la construcción parece haber tocado fondo: la destrucción de más de 220.000 empleos, casi la mitad de los que había en el sector al inicio de 2.007, cuado el boom del inmobiliario lucía todo su apogeo.
Málaga, Sevilla y Granada han sido las provincias donde el ajuste ha sido más severo. Por su parte los datos de Córdoba y Jaén se agravan si al sector de la construcción se añaden los empleos perdidos en el sector de la madera y los de la industria afín, como la cerámica y el ladrillo.
El ajuste de un sector que creció alocadamente durante una década se ha producido más rápidamente que en otros, debido principalmente a dos factores: la singularidad de la contratación y la caída de precios.
No obstante, la patronal aún no se muestra optimista ya que “las grúas siguen paradas”.